Las imágenes de los satélites y las filmadas por los propios vecinos lusos a pie de fuego no dejan lugar a dudas. Portugal sufre una catástrofe ambiental cuya magnitud los gallegos conocen bien porque también han soportado olas de incendios así. Algo que está suscitando el debate sobre qué hacer para paliar el problema. Paliar, porque el consenso de los expertos es que, tarde o temprano, Galicia volverá a ser golpeada por los llamados incendios de sexta generación, megaincendios alimentados por el cambio climático y un rural despoblado repleto de combustible vegetal y especies pirófilas como el eucalipto.