# Claves de la semana

Toda la automoción pendiente de Stellantis Vigo: "Un ERE arrastraría al 90% de las auxiliares"

La dimisión de Carlos Tavares acrecienta los temores del sector de la automoción gallega de que la planta de Balaídos pueda verse afectada en un hipotético cambio de rumbo del Grupo Stellantis en su búsqueda por maximizar los beneficios rebajando los costes. En este escenario, empresas auxiliares como Magna Seating, en O Porriño, viven con incertidumbre la situación, conscientes de que de la planta viguesa depende gran parte de su futuro. Bruno Salgueiro, de la CUT y dentro del comité de empresa, explica la situación que se vive en esta fábrica, en plena batalla por desbloquear la negociación del convenio colectivo, donde los ERTE y los paros son asuntos de actualidad.

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Protesta en Magna Seating

 

La situación de la industria de la automoción se ha visto alterada por la dimisión de Carlos Tavares, al frente del Grupo Stellantis y cabeza visible de la empresa que tiene en Vigo a la firma que genera más empleo en la ciudad. Motor de la economía gallega, la automoción vive una época truculenta marcada por la inestabilidad económica y la crisis de todo el sector, dejando a muchas empresas en una situación de incertidumbre que se traduce en tensiones internas, con presiones que se convierten en protestas y huelgas en las factorías. 

 

 

EL CONVENIO BLOQUEADO EN MAGNA SEATING

El de Magna Seating es uno de los muchos casos que encontramos en el sector de la automoción gallega donde las empresas auxiliares, pese a los beneficios, siguen zancadilleando la aprobación de un nuevo convenio colectivo, una batalla en la que llevan meses inmersos desde el comité de empresa y que Bruno Salgueiro, de la CUT, denuncia por la “paralización” que atraviesan las negociaciones.

 

Es la parte empresarial, según Salgueiro, la que se ha enrocado y evita los avances en el diálogo entre las partes implicadas. “Quieren meter categorías de entrada sí o sí y la mayoría del comité no está de acuerdo porque mientras celebran beneficios y se llevan subvenciones estatales pretenden abaratar costes a cuenta de los trabajadores, algo que no vamos a consentir”, censuran desde la CUT.

 

En este momento las negociaciones están enquistadas al no salvar esa línea roja marcada por el comité con las categorías de entrada, que, como insiste Salgueiro, “ya existe de 27.000, y tal y como viene la vida no se puede vivir con menos”. “Llevamos tres meses con movilizaciones ante la fachada de las instalaciones cada martes y jueves, pero de momento no quieren negociar. O negociamos las categorías de entrada e ir a mediación o que no se reunirá con el comité”, abunda. 

 

Sobre las protestas celebradas la pasada semana en todo el sector de la automoción, convocadas por la CIG, Salgueiro refiere que en la planta de Magna “casi ni se notaron los paros”. En esa línea, lamenta la falta de unidad de acción y que haya sindicatos que “por libre” inicien protestas de este calado que no logran los objetivos esperados de seguimiento al no contar con mayor músculo sindical. “La huelga es la última herramienta que tenemos los trabajadores y tienen que ser conjuntas. La gente en el centro de trabajo, al no ver unidad sindical, no la apoyaron”, detalla.  

 

A su juicio, Salgueiro entiende que son los altos cargos de los sindicatos los que tienen que llegar a un acuerdo para ir todos a una en esta crisis de la automoción en Galicia. “Nosotros somos delegados sindicales de los trabajadores de cada empresa. Lo suyo sería ponerse de acuerdo y convocar una manifestación que movilice a toda la ciudadanía porque no se trata de la automoción, sino que repercute en el comercio y en todo”, considera.

 

EL DOBLE FILO DE LOS ERTE

Un asunto especialmente sangrante es el de los ERTE, una herramienta de la que han tirado muchas empresas del sector en los últimos años y que, como explicaban la semana pasada desde la también auxiliar ZF Lifetec, antigua Dalphimetal, se le empiezan a ver las costuras, ya que muchos trabajadores descubren ahora que los ERTE los han dejado casi sin paro. 

 

 

“Nos vamos de ERTE o de bolsa de hora. Unos días paramos, otros al día siguiente hay que trabajar durante 12 horas…no entendemos cómo están llevando esto desde el sector, que se aprovecha de todas las ayudas a cuenta de los empleados”, lamenta Salgueiro, al tiempo que advierte que algunos trabajadores todavía creen que los ERTE son inocuos. 

 

Unos ERTE que, en caso de las auxiliares, en muchas ocasiones no se deben precisamente a la falta de componentes en estas factorías, sino a la dependencia que tienen de las grandes casas de automoción como las del Grupo Stellantis. En el caso de Magna Seating, sus productos son luego empleados en los vehículos que montan en Balaídos, por lo que una parada en la planta viguesa tiene consecuencias directas en O Porriño

 

DEPENDENCIA DE STELLANTIS VIGO

Esta gran relación se evidenció la pasada primavera, cuando Magna se quedó fuera del acuerdo con Stellantis para proveerla en la fabricación de vehículos eléctricos, un duro golpe para la auxiliar pues esta decisión puso en la soga más de 300 empleos. “A un 70% dependemos de Balaídos. Algunos, como Faurecia, dependen al 100%, por lo que si el Sistema 1 de Stellantis se detiene también se paraliza su actividad”, ejemplifica. 

 

 

“La mayoría de las auxiliares dependemos de Balaídos y todas tenemos que tener la flexibilidad que quiere Stellantis, estando disponibles las 24 horas para la empresa”, recuerda Salgueiro. En ese sentido, la dimisión de Tavares no hace más que aumentar la incertidumbre en todo el sector, ya que la continuidad de la planta en Vigo no está ni mucho menos garantizada, pese a las muchas ayudas públicas que han percibido tanto de la Xunta como del Gobierno de España

 

El propio Alfonso Rueda, a preguntas de este diario, no escondió la “inquietud” del Gobierno de Galicia tras la dimisión de Tavares y reconoció que mantiene contactos con la dirección de Stellantis para conocer las desconocidas previsiones para la planta de Vigo. 

 

“En un mundo tan competitivo y tan global como es el de la automoción, estas ayudas son necesarias pero también tienen que estar vinculadas a lo que buscamos, y es que esa creación de puestos de trabajo y de riqueza se mantenga. Saben que esa es la condición y lo que queremos es que nos confirmen que todo eso se va a seguir produciendo, con independencia de quién es la cabeza visible o el máximo responsable de Stellantis”, razonó entonces Rueda. 

 

Salgueiro, en cambio, precisa que el proyecto que tiene ahora mismo en marcha la planta olívica concluye en 2030 y en adelante no hay más carga de trabajo asignada. “Cuando terminen no hay ninguna plataforma nueva, habiéndose llevado todas las ayudas públicas con las que luego invierten en Marruecos y otros países”, reprende. De esta manera, sin garantizar el empleo en la zona, Salgueiro no entiende que las ayudas públicas no vayan aparejadas de compromisos que doten de estabilidad al sector: “Un ERE en Stellantis arrastraría al 90% del sector”. 

 

El futuro del sector en Galicia dibuja una perspectiva muy pesimista por muchos factores, como la falta de infraestructuras que sostengan la producción del coche eléctrico. La ausencia de más electrolineras, por ejemplo, es un impedimento para que despegue este sector, según valoran desde la CUT, que demandan una mayor inversión en este sentido. 

 

 

“Si compras un coche no tienes dónde cargarlo. Si a esto sumamos la situación económica…la gente tiene que comer antes que comprar un eléctrico”, apostilla Salgueiro. Circunstancias imprevistas como la DANA de Valencia, donde miles de vehículos quedaron totalmente inutilizados, podrían incentivar la fabricación de más coches para reponer todos esos turismos que, en muchos casos, eran la única propiedad de los afectados. 

 

No obstante, el mercado no parece ser favorable para renovar el parking automovilístico y abastecer a los damnificados. “¿Quién se puede comprar un coche con los costes tan elevados que tienen?”, pregunta Salgueiro, “porque antes un utilitario como una Berlingo costaba 15.000 euros, pero ya te vale ahora 28.000”. 

 

¿UNA HUELGA INDEFINIDA?

“Las empresas siguen formulando recortes pero tienen beneficios. Lo que no tienen tantos beneficios como les gustaría, pero todas dan beneficios, incluso la nuestra, mientras los altos directivos de todo el sector tienen sueldos muy elevados”, puntualizan desde el comité de empresa. 

 

A la vista del escenario actual, los sindicatos apuestan por tratar de desbloquear las negociaciones antes de endurecer sus posturas. Las concentraciones ante la planta se mantienen pero Salgueiro admite que la poca carga de trabajo que tienen en este momento -que tampoco pueden explicar por la falta de transparencia con la que acusa a la cúpula de la firma, que la justifica por la “acumulación de stock”-, muchos trabajadores no pueden permitirse acudir a la huelga si se convocase de manera indefinida, y menos en las fechas en las que nos encontramos. 

 

No obstante, desde la CUT fechan para comienzos de 2025 una nueva reunión para diseñar una nueva hoja de ruta. “Para enero tendremos que reunirnos y actuar de otra forma. Nos mandan a casa cada lunes y viernes; no podemos seguir así y tenemos que tomar otras medidas”, concluye. 

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