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Comienza la revolución de la industria del almacenamiento energético: “Galicia es un sitio apto e interesante”

La revolución de las energías renovables tiene en Galicia un territorio estratégico del que dan cuenta María Pérez Medel, responsable de proyectos de almacenamiento energético de Naturgy, y Luis Marquina, presidente de la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético. Galiciapress charla con ellos para conocer el presente y futuro de la industria del almacenamiento energético, claro para el desarrollo. 

Archivo - Parque eólico de Torozos II de Naturgy
Archivo - Parque eólico de Torozos II de Naturgy

 

Si nos acercamos a un parque eólico podemos ver como algunos molinos giran, otros no, algunos van más rápido, otros más lento. Tal vez no entendamos bien cómo funciona, pero sabemos que el movimiento de esas aspas es lo que hace que se encienda la lámpara de nuestra mesilla de noche, aun cuando no sopla ni pizca de viento. ¿Cómo es posible? La respuesta más evidente es que existen otras muchas formas de generar energía que suplen esa ausencia de viento, pero también gracias a los sistemas de almacenamiento energético que se están implantando en el sector energético y que resultan una solución para guardar toda la energía que, de otra forma, se perdería. Además, con tantos métodos pendientes de desarrollarse, la del almacenamiento es una industria que puede dar muchas alegrías a una economía como la gallega en los próximos años.

 

¿QUÉ ES Y CÓMO FUNCIONA?

Hay que tener en cuenta que la energía está generándose continuamente, tal y como explica el presidente de la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético, Luis Marquina. Por tanto, esa energía tiene que guardarse en algún lugar. “Si miramos al techo vemos una bombilla encendida, eso significa que esa electricidad se está generando en este momento. Pero ¿qué ocurre si la fuente que genera esa electricidad es renovable? Mientras haya sol o viento hay electricidad, pero si no los hay no tenemos energía”, explica Marquina.

 

Por ese motivo, en los momentos de producción, el excedente de energía debe canalizarse a algún lugar que pueda almacenarse, con distintas alternativas, como las baterías. María Pérez Medel, responsable de proyectos de almacenamiento energético de Naturgy, comenta que las baterías que se usan en las redes eléctricas no difieren mucho de las baterías que conocemos, solo que “en un tamaño mucho más grande”.

 

“Es una tecnología bastante similar a la de un móvil o un coche eléctrico. No es exactamente igual, ya que hablamos de baterías grandes que se apilan hasta conseguir un gran almacenamiento”, pormenoriza la experta, que pone como ejemplo que “es habitual que estas baterías se dispongan en containers como los de los barcos, donde las baterías se apilan en armarios”. 


Marquina profundiza en este tipo de baterías que se cargan “en función de cada sistema eléctrico y la energía que necesite ese aporte” o también “en función de los precios”. “Vas a cargar la batería en los momentos en los que el precio sea más bajo y venderla en los más altos”, razonan desde la AEPIBAL, al tiempo que apuntan que existen más tecnologías para el almacenamiento. En esa línea, desde Naturgy recuerdan que “cada tecnología tiene su hueco y tanto baterías como bombeos coexistirán y aportarán distintas ventajas al sistema eléctrico.


“HAY QUE ESTABLECER LAS REGLAS”

Su empleo en las renovables es todavía incipiente, porque una industria de esta dimensión precisa de un marco de juego adecuado. En este punto se encuentran las empresas y las administraciones públicas, definiendo las reglas para establecer los parámetros con los que funcionará la industria. 


“Hay que establecer las reglas, como en el fútbol, para no jugar con tres porterías, sin árbitros… Sin eso, el partido no tiene sentido. El regulador es el que marca un terreno de juego y el mercado responde a ese terreno de juego”, ilustra Marquina, remarcando que la función hoy del colectivo es “ayudar a los diferentes reguladores” para que todos entiendan las posibilidades que ofrece el almacenamiento energético por batería.

 

En esa línea, Marquina insiste en que ahora mismo no estamos al 100%, aunque sí “como a un 80%”. “Pero el 20% que falta es muy importante”, incide. Por eso, el diálogo con el Gobierno de España, Comunidades Autónomas, CNC, Redeia y demás actores es fundamental. Por fortuna, la disposición de las partes no puede ser mejor. “Hay una enorme transparencia y muchas ganas de hablar. Tenemos una relación fluida”, enfatiza el presidente de la AEPIBAL. 

 

Desde un gigante energético como Naturgy constatan la sintonía entre todos los implicados, aunque admiten que “quedan cosas por hacer” y existen “dificultades en el desarrollo”. En ese sentido, ponen sobre la mesa la necesidad de poner en negro sobre blanco una regulación urbanística.

 

“Es un gran problema porque  además de los permisos administrativos, también se tiene que contar con los permisos locales. Y  en las administraciones locales hay desconocimiento todavía sobre el almacenamiento”, lamenta Pérez, consciente de que es un mercado muy nuevo, lo que juega contra los arquitectos de urbanismo o los pequeños municipios, que todavía desconocen qué es, para qué sirve o qué ventajas tiene. Una de las más evidentes, dice Pérez, es que permitirá “integrar más renovables”, toda vez que en Galicia ya hay un “importante desarrollo eólico”.
 

“El aumento de la generación renovable en las redes supone un gran reto de cara a su integración, ya que su producción no es gestionable, solo se da cuando hay sol o viento, y esto conlleva congestiones locales, y otros eventos técnicos que hay que solucionar. El almacenamiento permite gestionar técnicamente todos estos eventos y reducir las congestiones que suceden en las redes, y que aumentarán según crezca la capacidad renovable. La otra gran baza del almacenamiento es que permite que las renovables se integren porque distribuye esa generación renovable a las horas que se necesita porque no hay producción”, justifica Pérez. 
 

Sobre las ventajas, Marquina precisa que una de ellas es que “ocupa muy poco espacio”. Las baterías, eso sí, serán más útiles en los denominados “puntos de conexión”, es decir, “aquellas subestaciones que vayan a generar muchos excedentes de generación”, como grandes superficies de fotovoltaicas que reciban muchas horas de sol, o también en momentos donde baje el consumo y exista riesgo de que se pierda la energía sobrante.

 

LA GIGAFACTORÍAS DE BATERÍAS, UNA GRAN OPORTUNIDAD

En Galicia, por ejemplo, las baterías para recoger el excedente de energía solar no son tan necesarias, ya que se genera mucha más energía desde la eólica. En la red actual, dice Marquina, “podemos resolver un problema en Finisterre con una batería en Alicante”. “En el futuro no será así”, considera que, aunque hoy se trabaja como un único circuito donde todo está interconectado, la proyección es establecer “soluciones concretas en los puntos de conflicto”. 
 

“Seguiremos trabajando con una red como la actual y hará que nuestro sistema sea muy robusto, pero habrá vertidos, que es el nombre técnico que recibe la pérdida de electricidad que se tira a la basura, por lo que lo lógico es que en los puntos en los que se haya identificado donde va a haber más excedente, más generación de energía, que consumo de energía, ahí se establezca el almacenamiento y haya baterías”, vaticina. 

 

Con todo, cabe precisar que el hecho de que en Galicia no sean tan necesarias las baterías no significa que la comunidad se desmarque de un mercado como este y su fabricación, ya que las gigafactorías serán un elemento clave en los próximos años como proyectos industriales dinamizadores y de gran calado que “crearán contenido industrial, un ecosistema de proveedores, con baterías que se venderán en todo el mundo”. 


“Perfectamente se pueden instalar en Galicia proyectos industriales. Lo importante es que sean acordes, que haya una lógica de mercado: que estén en un sitio donde haya buenas comunicaciones, buena cadena de suministro, que tenga una buena logística… Galicia es un sitio tan apto e interesante como cualquier otro”, contemplan desde AEPIBAL.

 
EUROPA, A LA CAZA DE CHINA

Marquina indica que la electrificación de la economía va a ocupar muchos titulares en la próxima década, como ocurre con la automoción. Pérez, por su parte, cree que se empezarán a ver “todas las posibilidades y el abanico de almacenamientos se ampliará”. “Llevamos muchos años sin que se desarrollen”, destaca, con el ejemplo de la recuperación de una tecnología como la del bombeo. “Surgirán nuevas tecnologías, pero hoy, todo apunta a que el desarrollo del almacenamiento con baterías será clave”, promete.


Por ello, un paso fundamental será una apuesta decidida por parte de las administraciones públicas para incentivar la investigación y el desarrollo para ponernos al nivel de otros países. “Hay muchos países en los que hay una penetración de baterías Ion Li importante, y aunque esta tecnología no esté completamente madura sí es comercial. Sin embargo, existen otras soluciones que todavía no están maduras, y es en estas donde es más necesario focalizar los esfuerzos. Europa además busca especialmente aquellas tecnologías que no dependen de materiales críticos y que puedan fomentar el desarrollo industrial a nivel europeo”, concluyen desde Naturgy.


Marquina cree que en España existe una gran tradición en el campo de la investigación, con profesionales destacados en este ámbito. Lo que hace falta es “una oportunidad para que la innovación se aplique realmente en aquello que las empresas necesitan”. “Los investigadores trabajaron durante tiempo en actividades desconectadas de las empresas”, lamenta, por lo que la clave será la colaboración público-privada.

 

“Es fundamental y aplicada a proyectos que tengan sentido, que estén bien dimensionados, que seamos capaces luego de unas tecnologías que veamos que tienen un recorrido, etc. Creo que no solamente España y Galicia, sino Europa, tiene un reto muy importante para volver a tener una cierta primera línea de tecnología”, analiza, teniendo en cuenta que China está liderando hoy el mercado de las tecnologías, pero que la distancia no es insalvable. “En Europa hay mucho talento. Tenemos que ser capaces de darle a las empresas europeas las facilidades para seguir apostando por tener esta primera línea”, concluye.


 

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