Investigadores gallegos detectan un alga asiática invasora en las rías de A Coruña y Vigo
Equipos de los grupos investigadores BioCost (UDC) y BioAplic (USC) alertan de la amenaza de esta especie invasora sobre los ecosistemas marinos de Galicia.
Los fondos marinos de la costa gallega son una de nuestras muchas joyas naturales, pero son ecosistemas delicados donde la más mínima interferencia puede provocar un desequilibrio en la vida marina. Los invitados no deseados son los culpables muchas veces de estas descompensaciones y desde la Universidade da Coruña y la Universidade de Santiago de Compostela han descubierto un nuevo peligro en las rías de A Coruña y Vigo. Se trata de un alga invasora procedente de Asia, la rugulopteryx okamurae.
Los grupos de investigación BioCost (UDC) y BioAplic (USC) fueron los encargados de confirmar este descubrimiento, que ya tiene su precedente en el sur de la peninsula, donde está provocando importantes daños en los fondos marinos, especialmente por la pérdida de la diversidad y por el impacto económico que esto supone para la pesca.
La característica principal de esta alga es que se acumula en grandes cantidades e impide el uso de algunas artes de pesca. Además, son incómodas para muchos bañistas, ya que llegan a las playas y es preciso retirarlas de la orilla.
¿CÓMO HA LLEGADO AQUÍ?
Pero, ¿cómo ha llegado hasta Galicia? La principal teoría es que el tráfico marítimo en los puertos de la ciudad herculina y de la olívica es el responsable de su transporte y su propagación por todo el litoral. "El futuro de esta nueva invasión en Galicia es incierto. Las condiciones de nuestras costas son diferentes a las del Estrecho. Con todo, la población detectada en A Coruña muestra un comportamiento claramente invasor, por lo que no se puede descartar que pueda acabar causando problemas similares a los de la zona del Estrecho en un futuro", detallan desde la USC.
Para la universidad coruñesa este suceso es prueba de "el riesgo que supone la continua llegada de especies nativas de otras zonas del mundo". "La experiencia demuestra que, una vez arraigada, eliminar una invasión biológica es muy costoso y, a menudo, imposible", lamentan. En este sentido, insisten en la necesidad de actuar cuanto antes ya que, al encontrarse esta invasión en etapas tempranas, es más asumible su erradicación. Por eso, el personal docente e investigador propone un sistema de alerta temprana para este tipo de casos.
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