Un hombre llega hasta el Tribunal Supremo para divorciarse de su mujer tras casi 50 años de matrimonio
Un matrimonio casado en Vila de Cruces en 1975 termina divorciado después de varios años de pleito, que escaló hasta el Supremo.
Vila de Cruces acogió el 29 de junio una boda que, sin saberlo, iba a pasar la historia de la Justicia en España. El año que viene el evento cumplirá 50 años, medio siglo que, sin embargo, los contrayentes puede que celebren cada uno por su lado, después de que el Tribunal Supremo resolviese, de una vez por todas, un divorcio que puede ser de los más largos de la historia.
SEPARADOS DESDE 2018
Contrariamente a lo que pueda parecer, divorciarse no es tan fácil. Es lo que le ocurre a esta pareja, casada hace más de cuatro décadas en el municipio pontevedrés y que, tras cuatro hijos, se separó en 2018. Fue la mujer la que se fue del hogar familiar y se instaló en casa de una de las hijas. Tras este suceso, se instó un proceso de modificación de la capacidad del hombre, a lo que él se opuso, aunque este proceso quedó sentenciado dos años después, quedando la hija como curadora, por lo que la establecía como la persona autorizada para la realización de actos jurídicos o económico, por ejemplo, o la supervisión de su tratamiento médico.
Un año después, en 2021, el esposo presentó la demanda de divorcio, pidiendo para él el uso del domicilio familiar y con una propuesta de 402,80 euros de pensión compensatoria para su ya expareja. El caso recayó en el Juzgado de Primera Instancia nº3 de A Coruña, que declaró el divorcio y fijó una pensión de 500 euros.
El embrollo llega tras el recurso de la mujer, llevando el caso ante la Audiencia Provincial de A Coruña, donde alegó la capacidad limitada de su cónyuge, la supeditación de la autorización de su hija como curadora y su reclamo para que la Justicia valorase una prueba médica aportada por madre e hija para que considerase unas palabras del hombre donde afirmaba que quería seguir casado.
La Audiencia Provincial desestimó las alegaciones, pero el caso siguió escalando hasta llegar al Supremo, donde la sala que conforman los magistrados Francisco Marín Castán, Ignacio Sancho Gargallo, Rafael Sarazá Jimena, Pedro José Vela Torres, Mª Ángeles Parra Lucán, José Luis Seoane Spiegelberg y Antonio García Martínez tienen que dirimir sobre este divorcio, fallando, como en el resto de juicios, a favor del exesposo, considerando, entre otras cuestiones, que fuese la mujer la que abandonó en su día el domicilio familiar. Al tiempo, el Supremo señala que, en aquellos procedimientos con personas con discapacidad en los que sea relevante su voluntad, "no tiene por qué cuestionarse la voluntad manifestada".
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