La Inteligencia Artificial ya tiene casa en A Coruña, la AESIA arranca en un momento clave
Estados Unidós está intimindando a la Unión Europea en varios frentes, no solo con tarifas. Donald Trump quiere que Bruselas no imponga regulaciones a la IA, sector que lidera las empresas norteamericanas. Regular la Inteligencia Artificial es, prescisamente, uno de los cometidos de la Agencia Española de Inteligencia Artifical (AESIA), que ha celebrado hoy su primera reunión en A Coruña.
Según ha anunciado el Ministerio de Transformación Digital, la AESIA comenzará a operar en breve desde la reformada Casa Veeduría, inmueble rehabilitado con fondos públicos, parte de ellos municipales. Hoy se ha celebrado una reunión del Consejo Rector en A Coruña a la que ha acudido el ministro y la alcaldesa Inés Rey. La sede final estará en el Edificio La Terraza, en la marina del centro de A Coruña.
El inmueble, de más de 3.800 metros cuadrados, contará con centro de día, sala de exposiciones, cafetería, zona de juegos, sala de estudio, auditorio y espacio para una nueva incubadora de empresas.
El Estado explica que la creación de esta agencia responde a la necesidad de establecer un marco regulatorio sólido que garantice el uso ético y seguro de la Inteligencia Artificial (IA), una tecnología que está transformando sectores como el periodismo, la salud, la educación, la industria y los servicios públicos.
La AESIA se encargará de supervisar que los sistemas de IA cumplan con los estándares éticos y legales. Una tarea clave, en un momento que arrecia la polémica sobre como regular esta herramienta, con Estados Unidos metiendo presión a Europa para que no imponga restricciones.
Un organismo clave para el futuro digital
La AESIA no solo actuará como un órgano de control, sino también como un impulsor de la IA en España. Entre sus funciones destacan la elaboración de normativas específicas, la certificación de sistemas de IA, la promoción de la investigación y la formación de profesionales en este campo. Además, la agencia colaborará con otras instituciones europeas para alinear las políticas españolas con las directrices de la Unión Europea, que ya está trabajando en su propia regulación sobre IA.
El ministro de Transformación Digital, Oscar López, ha destacado que la AESIA será un pilar fundamental para garantizar que España no se quede atrás en la revolución tecnológica. En su intervención, Escrivá subrayó la importancia de que el país cuente con una agencia que "proteja los derechos de los ciudadanos mientras fomenta la innovación y el crecimiento económico".
Choque entre Estados Unidos y la Unión Europea a cuenta sobre cómo poner límites a la IA
El gobierno de en Estados Unidos y la Unión Europea (UE) mantienen posturas radicalmente opuestas sobre la regulación de la inteligencia artificial (IA). Mientras la UE ha implementado un marco regulatorio estricto, como la Ley General de IA —aprobada en 2024 y vigente desde 2026—, que clasifica los sistemas según su riesgo y exige transparencia y evaluaciones de seguridad, la administración.
Trump ha optado por la desregulación. Trump derogó la orden ejecutiva de Joe Biden, que establecía medidas voluntarias para supervisar la IA, argumentando que frenaba la innovación y favorecía una "ideología de izquierdas". Además, su gobierno promueve un enfoque basado en la competitividad global, priorizando la inversión en infraestructura tecnológica —como el proyecto Stargate, con 500.000 millones de dólares— y colaboración con empresas privadas.
La UE, por su parte, insiste en equilibrar innovación con protección de derechos fundamentales. Sus normas buscan prevenir discriminación, garantizar privacidad y evitar usos peligrosos de la IA, como deepfakes o sistemas de vigilancia masiva. En contraste, la administración Trump ha criticado estas regulaciones como "excesivas" y ha acusado a Europa de obstaculizar el progreso tecnológico. El vicepresidente JD Vance advirtió en la cumbre de París que la "sobrerregulación" podría "matar" el sector emergente de la IA, defendiendo un modelo que evite "sesgos ideológicos" y priorice la libertad de expresión. Mientras la UE moviliza 200.000 millones de euros para IA con enfoque ético, Trump apuesta por una estrategia militarizada, impulsando drones autónomos y ciberseguridad.
Las diferencias también reflejan prioridades geopolíticas. La UE busca contrarrestar el avance de China y Estados Unidos con regulaciones que alineen la IA con valores democráticos. Trump, en cambio, ve a China como una amenaza directa y prioriza superarla mediante innovación acelerada, incluso relajando controles. Critica las normativas europeas y estadounidenses anteriores por "perjudicar" a las empresas occidentales frente al gigante asiático. Esta divergencia no solo marca un choque regulatorio, sino también una disputa por el liderazgo global en una tecnología que definirá el siglo XXI.
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