Miguel Loureiro se permite soñar con debutar en Primera en el equipo más humilde de Segunda
Con el presupuesto más bajo de la categoría de plata, el Huesca de Hidalgo no le pierde la cara al ascenso directo.
A principio de temporada las quinielas de los ascensos y descensos en Segunda División suelen ir parejas al poder económico de cada club. Es fácil pensar que los que menos tienen serán los que compren más papeletas para perder la categoría, mientras que los que cuentan con más músculo económico aspiran a dar el salto a Primera División. Pero las previsiones están para romperlas y la SD Huesca, el equipo con el prespuesto más bajo de la división de plata, ha hecho de la humildad su fortaleza, con un esquema sólido en el que destaca un gallego como en los tiempos de gloria de David Ferreiro y Pablo Insua.
EL LARGO CAMINO
Se trata de Miguel Loureiro, uno de los supervivientes a la reconstrucción obligada que tienen que hacer los oscenes cada temporada. Este año la situación era especialmente delicada, pues la viabilidad del Huesca estaba en entredicho y se especuló con su entrada en concurso de acreedores. Las pérdidas económicas, cifradas en más de 5 millones de euros, provocaron un ERE en otoño en el conjunto altoaragonés y el cambio de propiedad, que pasó de manos de la Fundación Alcaraz, que había llevado el club a la élite en dos ocasiones, a un grupo extranjero liderado por Kronos.
La inestabilidad financiera no se notó en el campo, donde Antonio Hidalgo hizo mucho con muy poco. Capaz de exprimir zumo de las piedras, Hidalgo transformó a los azulgranas, sólidos atrás y certeros en ataque. El mejor ejemplo es el gallego Miguel Lourerio, que está viviendo su mejor temporada en el que tal vez sea el mejor momento de su carrera.
El camino no ha sido sencillo. Tras despuntar en el Pontevedra le llegó la oportunidad de debutar en Segunda de la mano del Córdoba, donde fue de menos a más, pasando de descarte a fundamental, aunque nunca logró hacerse con un hueco fijo en los verdiblancos. Bajó de nuevo al fútbol de bronce para tomar impulso en Andorra y, de allí, pasó por Rancig de Ferrol y Lugo, escuadras en las que fue intocable, pero donde vivió momentos amargos en lo deportivo.
¿NOVIAS EN PRIMERA?
La oportunidad de recalar en Huesca se le presentó en 2023 y desde entonces es un fijo en cada alineación y mejorando sus números cada año. Si el año pasado hizo tres goles en 40 partidos, este curso ya suma el mismo número de tantos en solo 24 choques -solo se ha perdido nueve encuentros por lesión y, salvo contra el Deportivo que entró a falta de ocho minutos, ha jugado siempre desde inicio y solo fue sustituido una vez, en la goleada por 4-0 al Catagena-, además de servir una asistencia.
Que Loureiro vea puerta es sinónimo de victoria, pues siempre que ha embocado el Huesca ha ganado por la mínima, a veces con un gol tempranero, como contra el Castellón, otras sobre la bocina, como en el estreno contra el Elche.
De la forma que sea, sus prestaciones han permitido a su equipo pelear por el ascenso directo. El domingo dieron un golpe en la mesa al ganar al Sportig después de tres derrotas consecutivas. El de Cerceda mantiene vivas las esperanzas de debutar en Primera con su Huesca, que está a solo cinco puntos del ascenso directo y metido de lleno en el playoff. Con todo, si no es en El Alcoraz, tiene muchas opciones de probar la élite, pues equipos como el Osasuna se han interesado por su situación, aunque su renovación parece encaminada para verlo de azulgrana, al menos, una temporada más.
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