Nos han explicado y nos han enseñado que todos los ciudadanos tienen que respetar la ley, pero los cargos públicos amén de cumplirla, como cualquier ciudadano de a pie, deben hacerlo de forma ejemplar.
La libertad es una cosa, las reivindicaciones son lícitas, pero el libertinaje y el fastidiar a los demás es otra cosa bien distinta por mucho que la quieran disfrazar.