Ampas se unen a prohibición de móviles a alumnos de 1° de ESO lanzada por La Salle Santiago
Santiago de Compostela se posiciona como referente educativo en Galicia en lo referido a la limitación de los teléfonos móviles gracias a la nueva iniciativa Pacto de Familias, promovida inicialmente por la Asociación de Madres y Padres del Colegio La Salle y ahora adoptada por más AMPAS.
Este acuerdo busca fomentar un uso más responsable de los teléfonos móviles entre los adolescentes y ya ha sido replicado en otros centros educativos, como el Colegio La Inmaculada, con una notable acogida entre las familias, dicen los prootores.
El pacto implica que, voluntariamente, las familias acuerdan que ningún alumno de primero de ESO dispone de teléfono móvil con internet propio. Así disminuye la presión grupal para comprar los dispositivos a estas edades. Los menores suelen cursar primero de ESO con doce o trece años. La mayoría de los expertos pide limitar los móviles con internet hasta los 16.
Ahora, ocho ANPAs más de colegios públicos, concertados y privados están valorando sumarse, lo que podría convertir esta propuesta en un movimiento educativo pionero en el país.
La preocupación por el impacto del uso precoz de los smartphones en la salud mental, socialización y bienestar emocional de los jóvenes es el motor detrás de esta iniciativa.
Estudios cieníficos han señalado que el abuso de estos dispositivos puede generar ansiedad, problemas de autoestima, adicción y aislamiento, especialmente entre los adolescentes. Además, se han identificado riesgos como el ciberacoso y el acceso temprano a contenidos inapropiados. Sin embargo, algunos expertos advierten que las políticas restrictivas no siempre son efectivas si no van acompañadas de medidas educativas que promuevan un uso consciente.
Desde el ANPA del Colegio La Salle, pionero en esta propuesta, se destaca que el pacto no solo busca limitar el acceso temprano a los móviles, sino también reducir la presión social entre iguales. Según sus representantes, muchos niños no sienten la necesidad de tener un smartphone hasta que sus compañeros lo usan. Este enfoque colectivo podría ayudar a retrasar la entrada al mundo digital y promover una infancia más libre de distracciones tecnológicas.
Por otro lado, voces críticas señalan que prohibir o limitar el uso de móviles no aborda completamente los desafíos asociados a la tecnología. Expertos como Victoria Goodyear subrayan que es necesario ir más allá de las restricciones y trabajar en una educación digital integral que prepare a los menores para interactuar con responsabilidad en el entorno digital.
El Pacto de Familias aspira a consolidarse como modelo para otras localidades gallegas y plantea un debate sobre cómo equilibrar los beneficios y riesgos del uso de smartphones en menores. Mientras tanto, las familias involucradas continúan explorando formas de construir una cultura digital basada en la madurez y el sentido común.
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