Arbo rinde homenaje a los pescadores del Miño que ponen la lamprea en el plato
El Concello condecora como Arbenses Distinguidos a los pescadores, representados por Severo Alonso Simó y Generosa Tato Nicolao.
Paciente, sacrificada, muchas veces solitaria... El arte de la pesca en las Pesqueiras del Miño consiguió, durante milenios, llevar los ejemplares de lamprea desde el río hasta los hogares de muchos vecinos de Arbo. La pesca fue un motor económico durante siglos para, más tarde, convertirse en un sello cultural con la Festa da Lamprea de Arbo, un acontecimiento que este año cumple nada menos que 65 años de tradición.
CONDECORACIÓN
Con motivo de esta fecha tan singular, el Concello de Arbo quiere reconocer esta forma de vida que resulta inseparable del nombre de la localidad pontevedresa, cuya trayectoria solo puede rastrearse a orillas del curso fluvial del Miño que ha marcado su historia con esas construcciones que han resistido el paso de los años y siguen siendo indispensables para capturar la lamprea.
Se trata de una técnica ancestral, sostenible y respetuosa con el medioambiente, que ha pasado de generación en generación, con las mejores estrategias para capturar las lampreas en las fechas concretas, y que ayuda a comprender por qué la Festa da Lamprea es más que una de las citas gastronómicas más relevantes de Galicia reconocida a nivel internacional, sino que también es una oportunidad para poner en valor la tradición a través de su pesca.
Ya en las cocinas, la forma de tratar la lamprea cambia según cada casa, pues son mil y una las recetas que tienen a este trofeo de los pescadores como base. "Es imposible definir con exactitud las generaciones de pescadores arbenses que llevan usado esta técnica. Muchos de ellos, bajaban al río, arriesgando sus vidas, saltando de poio en poio, procedían a armar su red, acompañados por sus padres, cuando eran todavia unos niños, sin importar el tiempo, las crecidas y los peligros", abundan desde el consistorio encabezado por Horacio Gil.
En esa línea, destacan las penurias de muchas familias, con jornadas de sol a sol y madrugones para zambullirse en el frío caudal del Miño hasta las pesqueras para hacerse con una buena cesta de capturas durante los meses de febrero a mayo, compaginando esta labor con otros oficios en el campo o el hogar. A mediados del siglo XX podían capturarse hasta 150 lampreas en algunas jornadas, lo que habla de la abundancia que se registraba en aquellas épocas.
"Los pescadores, con paciencia, esfuerzo y un saber memorable, conservan un legado que nos caracteriza, contribuyeron y contribuyen con su trabajo a perpetuar un patrimonio arquitectónico y etnográfico", celebra Gil, considerando que con su contribución "mantienen viva la historia de un pueblo, abarcando su significado
histórico, humano, económico y gastronómico".
Por todo esto, la corporación local ha decidido conceder la distinción de Abrense Distinguido en este 2025 a los pescadores y pescadoras, siendo Severo Alonso Simón, pescador de mayor edad en el municipio, y Generosa Tato Nicolao, única mujer pescadora en la actualidad, los representantes de una saga en la que han mencionando a familias como Os Barqueiros, Os Canelas, Os Curillas, Os Leandros, Os do Catalan, Os da Laxe o Os da Canexa, entre cientos y cientos de familias dedicadas a la pesca durante décadas.
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