FFW apoya el veto a la pesca de arrastre y pide reconvertir el sector
La ONG afirma que solo un 1,16% de las aguas comunitarias del Atlántico se verán afectadas por la propuesta de la Comisión Europea
La Fundación Franz Weber ha mostrado esta mañana su apoyo al veto de la Comisión Europea, que impone la prohibición de la destructiva pesca de arrastre en 87 áreas del Atlántico noroeste. Esto representa, según afirma la fundación, únicamente el 1,16% de estas aguas comunitarias.
La pesca de arrastre, explican, consiste en desplegar grandes redes con peso, de varios kilómetros, que "arrasan el fondo marino, devastando la riqueza vegetal, capturando decenas de miles de peces y otros animales durante su recorrido, provocando un auténtico desierto en las profundidades".
FFW considera que incluso esta propuesta de la Comisión Europea es poco ambiciosa para poder proteger los ecosistemas marinos y su biodiversidad. La ONG naturalista ha asegurado que, "pese a lo que intente hacernos creer el lobby pesquero", "esta industria se nutre del funcionamiento de buques factoría que minoran la actividad pesquera tradicional o artesanal, afectan a comunidades locales y generan un daño difícilmente reparable en los entornos naturales".
"LA ACUICULTURA NO ES LA SOLUCIÓN"
FFW ha presentado recientemente una investigación en piscifactorías de todo el Estado español que evidenció "prácticas de crueldad", como es el caso del sacrificio en hielo, que hace, según afirman, que miles de animales agonicen durante horas.
También han señalado el impacto que provocan las macrogranjas en mar abierto, que cuentan con deyecciones de purines, plagas de parásitos y otras enfermedades. Según afirma Franz Weber, hay "una alta mortalidad asumida como normal por las propias empresas gestoras".
TRANSICIÓN PROTEICA
La asociación naturalista ha defendido una "urgente transición proteica". Sugiere un cambio profundo en el ámbito empresarial, alimentario y humano, para así "evitar que la crisis climática se lleve por delante todo lo conocido".
Aseguran que "seguir insistiendo en una alimentación basada en proteína animal es un error difícilmente asumible".
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