El capitán de la fragata rusa Shtandart responde al llamamiento de boicot lanzado por la Asociación de Ucranianos en Galicia-Girasol. Este grupo de ucranianos pidió que España niegue la entrada en puerto de este barco alegando que es un instrumento más de la guerra híbrida de propaganda del Kremlin contra Occidente.
"Entendemos los sentimientos del pueblo ucraniano, apreciamos el hecho de que la bandera rusa no es algo que puedan mirar con calma y respetamos su derecho a protestar, dentro de los límites de la ley española, por supuesto" indica Vladimir Martus.
Con todo, el responsable de esta réplica de un buque de la armada imperial rusa recuerda que el "STS Shtandart es un proyecto privado no comercial. El barco fue construido por voluntarios y también lo navegan voluntarios. Nunca se usó dinero estatal para patrocinar el barco, ni nuestro barco recibió ningún apoyo gubernamental".
" Nuestro barco y la tripulación nunca fueron parte de ninguna propaganda rusa. De hecho, el barco y su tripulación fueron efectivamente prohibidos en Rusia por personas cercanas a Vladimir Putin hace 10 años. STS Shtandart nunca entró en aguas territoriales rusas desde entonces, siendo obligado a vivir en el exilio", añade.
Ademá, recuerda que la embarcación sirve de recreo para turistas y menores porque "en este momento tenemos un grupo de niños a bordo, de 10 a 15 años de edad, provenientes de los Países Bajos, Alemania, Austria, República Checa, Luxemburgo y Francia, de origen ruso y ucraniano". El capitán hace una llamada al diálogo.